jueves, 4 de febrero de 2016

TURBIA LA TORRENTERA

 
 
 

 
¿Hacia dónde conduce este pedregoso camino
que eleva los últimos tramos de la senda?
Fallan las fuerzas ante tan empinada huella,
respirar el aire pesa, los pulmones resuellan,
el agua verde de ayer opaca se torna,
se ve turbia y quieta la torrentera.
Ya no es claro el cristal del amanecer,
lento el avanzar sobre los prados que ayer corrieran.
Ahora solo se trata de una desafortunada historia
de los últimos días, que ni siquiera meditan
sobre las horas de ágil paso y pensamiento claro.
 

Cercano nótase el crespúsculo rosáceo,
lejos el planificar con seguridad en largo aliento.
Precaria la empinada roca, tras soplo de agudo viento
habrá de rodar por el áspero abismo sin destino cierto.
Potente voz de lejanos años se torna pálido suspiro
incapaz de encontrar repuesta ni blando eco
de algunos brazos que la sostengan,
como inútil sostener la vida que ya flaca rueda.
 

Hora es de la despedida y nada se opone
a su impasible girar sobre la vieja vivienda,
casa en donde se engendraran palabras y versos.
Los punteros traspasan la capa de la existencia
Y no hay forma de detener su giro sobre
La oscura tela de la segura muerte que paciente espera.
Todo acaba, el camino indiferente se oscurece,
el cielo al agonizante le niega estrellas.
Una mujer enteca y mirada vacía,
Coge la puerta y si emoción, la cierra.
 

Carlos Eduardo Saa

Cerro Barón 26/01/16

 

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